Cincuenta años. Medio siglo de exilio para el pueblo saharaui. Y aun así, siguen en pie. Siguen construyendo vida donde solo hay arena y espera. Pero hoy, ese esfuerzo está al límite.
La ayuda humanitaria cae. Los recortes en financiación llegan sin freno. Hasta un 40%. Y cuando la ayuda baja, la salud se rompe. Así de claro.
El sistema sanitario saharaui aguanta, pero apenas. Faltan recursos. Falta personal. Faltan medios para cubrir lo más básico. Y las consecuencias ya se ven: más riesgo para madres y bebés, enfermedades crónicas sin control, deterioro nutricional. Porque sí: un 70% de la población vive en inseguridad alimentaria y las raciones básicas no están garantizadas.
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