En muchos casos, las viviendas desalojadas pasan a manos de colonos israelíes o se usan para proyectos turísticos y de asentamiento, erosionando aún más la presencia palestina en zonas clave. En tanto, la expansión de asentamientos agudiza el aislamiento de la ciudad del resto de Cisjordania y profundiza la segregación, alerta ONU Derechos Humanos.
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