En una de las ciudades más golpeadas por el terremoto que sacudió Colombia, cientos de personas siguen esperando noticias de familiares, amigos y vecinos desaparecidos. Mientras los rescatistas buscan vida bajo los edificios derrumbados, los habitantes de Cali han salido con agua, comida, herramientas y sus propias manos para ayudar. Naciones Unidas ya ha desplegado equipos y recursos en el país para apoyar la respuesta y atender las necesidades más urgentes.
Congelar bienes, impedir la renovación de pasaportes o bloquear el acceso a servicios bancarios son algunas de las medidas que podrán aplicarse a ciudadanos rusos incluidos en una nueva lista oficial. Una experta en derechos humanos advierte que la norma puede hacer prácticamente insostenible su vida fuera del país.
Casi dos meses después de la catástrofe, miles de familias luchan por reconstruir sus vidas. Los esfuerzos humanitarios se centran ahora en continuar proporcionando alimentos y acceso a agua potable, atención sanitaria y psicosocial y un alojamiento seguro.
Los colonos cortaron el suministro de agua y electricidad a tres viviendas en Qusra (Naplusa) el mes pasado y después bloquearon todas las salidas, impidiendo la entrada o salida de sus 15 ocupantes, entre ellos al menos dos niños. La ONU exige la retirada inmediata de los colonos y advierte de que estas acciones, que ya han sido calificadas como "criminales", forman parte de un patrón violación continua el derecho internacional.
El sistema, subvencionado por el gobierno, afecta desproporcionadamente a mujeres migrantes y presenta indicadores de trabajo forzoso según la OIT. Los expertos denuncian la falta de respuesta del gobierno a sus requerimientos, mientras las trabajadoras han llevado a cabo una huelga de hambre y el debate legislativo continúa en la ciudad de Nueva York.
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