Cada día, siete personas mueren tratando de alcanzar una vida segura. Una persona cada 3 o 4 horas.
Tómate un segundo y piénsalo detenidamente, por favor. Es una cifra que hiela el alma.
Solo en 2025, al menos 2.469 personas migrantes y refugiadas perdieron la vida en rutas marítimas hacia Europa huyendo de conflictos armados, de situaciones de violencia o de violaciones de derechos humanos en países como Mali, Argelia o Guinea Conakry.
La precariedad de las embarcaciones, la falta de agua y comida o el frío son las principales causas de muerte en las rutas españolas en las que han muerto más de un tercio de esas personas, incluyendo 34 niños y niñas que solo buscaban un futuro mejor.
Y quizás lo peor de todo, es que la inmensa mayoría de esas muertes se podían haber evitado.
Sin embargo, el cierre y la externalización de fronteras de la UE empuja a las personas migrantes a asumir más riesgos en rutas cada vez más largas y peligrosas. Y no podemos permitir que se sigan protegiendo las fronteras por encima de las vidas.
Desde CEAR no vamos a quedarnos callados. Vamos a seguir exigiendo a España y a la UE vías legales y seguras para solicitar asilo. Porque se pueden evitar más muertes. Porque se pueden salvar más vidas. |
No hay comentarios:
Publicar un comentario