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lunes, 14 de septiembre de 2009

CONSEJOS PARA MEJORAR EN TUS ESTUDIOS

¡Hola a todos-as! Bienvenidos a este nuevo curso escolar.
Deseo que sea muy bueno, que consigamos todos los retos que nos propongamos, siempre con esfuerzo e ilusión y que seamos muy felices en todas las facetas de nuestra vida.
Aquí les dejo unos consejos que nos manda nuestro amigo y compañero Alfonso.

CONSEJOS PARA MEJORAR LOS HÁBITOS Y LAS TÉCNICAS DE ESTUDIO PARA ESTE CURSO

jueves, 9 de abril de 2009

EL PODER DE LA PALABRA (CUENTOS) Y 13ª Parte

La venganza
Elisa María Verdugo Rodríguez

En un internado muy grande especializado en moda y belleza había una alumna muy especial llamada Hasley extraordinariamente bella. Tenía una amiga llamada Kate también muy guapa. Kate se movía bien en la pasarela, pero no lo hacía igual de bien que Hasley. Un día la profesora habló con las alumnas y les dijo:
-Quería decirles que mañana habrá una prueba para luego elegir a una de ustedes para modelar en París. Hicieron la prueba y eligieron a Hasley. Ella se lo dijo muy contenta a Kate pero a ella no le hizo gracia ya que tenía la ilusión de ser la elegida. A los dos días empezó Hasley a presumir demasiado. Kate estaba muy celosa. Una noche Kate se acercó a su cama y con una almohada la asfixió y la mató. Al día siguiente todas las alumnas estaban llorando excepto Kate que sonreía. La profesora al observar tan extraña reacción la llamó:
-Kate, no seas dura contigo misma puedes llorar, nadie se va a reír de ti y menos en estas circunstancias, ya que eras su mejor amiga, vas a ir tú a modelar a las afueras, prepara el equipaje salimos mañana. Y así fue, pasó dos días en Francia y volvió. Las “amigas” no le hablaban y pensó:
-Seguro que descubrieron que fui yo quien la mató.
Una hora más tarde se puso a modelar con música cuando terminó apagó la música y se volvió a encender sola la radio, extrañada la apagó y se fue a duchar. Abrió el agua se estaba bañando con sangre y en su piel tenia marcas de dedos, pero al rato se dio cuenta de que cuando se secaba con la toalla estaba llena de sangre. Se asustó tiró la toalla rápido y se fue corriendo. Cuando se acostó a dormir aún nerviosa de lo ocurrido empezó a oír agua en el baño. Se acercó a ver, estaba la bañera llena de agua. Cuando fue a quitar el tapón una mano le empezó a tirar del brazo y a meterla dentro del agua. Ella vio por el reflejo del agua la cara de Hasley y aquella la soltó rápidamente. Kate no pudo más con el terror que tenía encima y su inquieta conciencia. Al día siguiente se oyó a una de las alumnas gritar, todas se dirigieron a la habitación de Kate, ahí estaba Kate colgando del techo muy blanca y fría. En su pecho había escrita una nota:
-Fui yo quien mató a Hasley.
Amigos
Patricia Isabel Armas González


Entré y encontré sus sonrisas, el mundo cambió.
Verdad
Tatiana Trinidad Pérez Tejera

La verdad compartida es más verdad.

RELACIÓN ESCUELA-FAMILIA:¿EQUILIBRIO?

ensayo final sociologia ensayo final sociologia FranchyIntercultural

miércoles, 8 de abril de 2009

EL PODER DE LA PALABRA (CUENTOS) 12ª Parte

Esperanza
Omayra Vega Hernández

Había una vez en un país no muy lejano de aquí, una pequeña familia formada por unos padres y sus dos hijas menores de edad. Por circunstancias de la vida, un día tuvieron que salir de su amada tierra para así poder sobrevivir a la pobreza y calamidades que les acuciaba. La familia de la que les voy a contar su historia un día se echan a la aventura para labrarse un mundo mejor. Deciden dejar su país en Latinoamérica para venir a España. Ese era el deseo de los padres, pero las desgracias siempre se ceban con los más desgraciados. Así que un fatídico día la madre de las pequeñas enferma y en pocas semanas fallece. Las pequeñas quedan al cuidado de su padre, el cual aparenta estar fuerte para poder seguir luchando por sus pequeñas. Pasó muchos días sintiendo el frío, viento, lluvía, hambre en su cansado y desgastado cuerpo encima de un andamio para que sus niñas pudieran comer.
Pero otra vez vino la desgracia a esta familia. Un mal día la cuerda que le amarraba a la vida se partió y cayó al vacío desde lo alto de un edificio. A los pocos meses la niña pequeña murió de pura tristeza y soledad. La niña de doce años quedó sola. Pudo sobrevivir gracias a las limosnas que le daba la gente que se compadecía de ella. Una tarde se le presentó una anciana cuando ella estaba sentada ante la puerta de una iglesia.
-¿Cómo te llamas pequeña?¿Qué haces tan sola y descalza?-Le dijo la señora.
-Me llamo Nayara no tengo a nadie, ni tengo para comer estoy sola necesito comida, señora por favor. Respondió la pequeña Nayara.
La mujer le tendió su mano y la invitó a acompañarla a su casa. Allí descansó, comió y se sintió querida después de mucho, mucho trajín. Fueron pasando los días y Nayara empezaba a sentirse de nuevo viva. Estaba empezando a sonreír y en sus ojos comenzaba a asomar un brillo especial. Pasó el tiempo y pudo poco a poco aceptar a su nueva familia.
Ellos le ofrecieron cariño, alimento y estudios. Pasaron los años y se convirtió en una mujer comprometida y solidaria con los menos favorecidos.

DIMENSIÓN SOCIAL Y POLÍTICA DEL SISTEMA DE ENSEÑANZA

Dimensión social y política del sistema de enseñanza Dimensión social y política del sistema de enseñanza FranchyIntercultural

martes, 7 de abril de 2009

EL PODER DE LA PALABRA (CUENTOS) 11ª Parte

El proyecto
Zebenzui Sánchez Valerón

Pablo, un joven arquitecto español de unos veinticinco años, era introvertido, tranquilo aunque ansioso por conocer y experimentar nuevas aventuras. Un desapacible día uno de sus jefes le recomendó un nuevo proyecto en la ciudad de Nueva York.
Pablo nunca había estado en la ciudad de los rascacielos. Por eso una tarde salió a dar una vuelta y cuando se dio cuenta no había nadie a su alrededor. De repente y desde la oscuridad apareció un hombre vestido de negro y con una enorme cicatriz en su rostro. Le amenazó con una navaja y le dijo que le diera la cartera. Después de fuertes forcejeos, el ladrón le dio un puñetazo en la cara. Pablo se desmayó y el ladrón salió corriendo con la cartera y su maletín en el que habían papeles muy importantes del nuevo proyecto que había diseñado con tanto esfuerzo e ilusión.
Al día siguiente se despertó en el mismo callejón lleno de sangre seca y con un montón de gente a su alrededor. Un médico que estaba presente le pregunté que como estaba y que le había pasado. El joven contestó a las preguntas como pudo. Poco después llegó una pareja de policías y le dije que si se acordaba de algo. Pablo le contestó que un varón muy alto, con pelo rubio, ojos azules le había atacado de forma muy violenta.
Al atardecer de ese mismo día, la policía llamó a Pablo por teléfono para informarle de que había encontrado su maletín, pero sin los documentos, del ladrón tampoco se sabía nada. Pablo se quedó muy preocupado e inquieto ya que veía que su proyecto desaparecía. El joven volvió unos días más tarde a su país. Una mañana leyó en el periódico y en unas de las páginas vio como se aprobaba un gran proyecto y casualmente era su proyecto.


lunes, 6 de abril de 2009

EL PODER DE LA PALABRA (CUENTOS) 10ª Parte

El hechizo
Heriberto Sánchez Valerón

Érase una vez en un bosque frondoso, me atrevería a decir un tanto tenebroso en el vivía una joven bruja, llamada Leopolda, diferente a las demás. Leopolda era rubia con buen tipo, sin arrugas, nariz perfilada…en fin, distinta.
Leopolda vivía con su madre, Claretus, que era terriblemente fea y temeraria como las demás de su clase. Claretus se pasaba el tiempo haciendo pociones buscando hallar la hechizo que obligara a los humanos a prestar absoluta fidelidad a las brujas.
La bruja madre quería que su hija se hiciera tan perversa como ella para juntas hallar la fórmula maléfica antes, pero Leopolda se negaba a hacer el mal.
Un día soleado dando un paseo por el bosque pensando en el pasado sin tener en cuenta el presente Leopolda tropezó y se cayó con tan mala suerte que fue a parar con su boca en el cuerpo de un sapo. La hermosa bruja se levantó corriendo y se lavó la boca en un charco, luego se quedó observando al sapo pensando que lo había destripado por el fortísimo golpe, pero al instante alrededor del sapo apareció una silueta intensamente amarilla como los rayos del sol en verano. En breves segundos, el sapo arrugado y feo pasó a ser un joven apuesto.
Como en todos los cuentos debería ser un príncipe, pero este no fue el caso, resultó ser un campesino al cual la bruja malvada había transformado hacía diez años por robar unas manzanas de su cosecha para dar de comer a sus cuatro hijos.
Leopoldo le pregunto intrigada. -¿Cómo te llamas muchacho?
-Me llamo Rubén.
El chico al observar con detenimiento la cara de Leopolda salió corriendo. Leopolda no sabía el motivo e intrigada lo buscó durante días y noches hasta que por fin lo encontró. El chico intentó escapar de nuevo, pero esta vez no corrió con la misma suerte. Leopolda lo agarró y lo detuvo.
-¿Por qué huyes de mí, Rubén?
Rubén la miro con rabia y le respondió.-Tú fuiste la culpable de mi tristeza durante todos estos años.
-¿Pero porqué?-Preguntó intrigada.
-No te hagas la loca, tú acabaste con mi familia sin piedad y echaste sus cuerpos a los ogros y a mí me convertiste en sapo.
Leopolda sorprendida echó a correr. Triste se encerró en su habitación y pensó y pensó hasta que se le encendió la bombilla y corriendo fue a buscar el álbum de fotos de la familia. El corazón se le rompió en mil pedazos al ver que era idéntica a su madre cuando tenía la misma edad que ella. Su madre era la única culpable de las desgracias de Rubén. Leopolda le buscó durante largos días para cotarle la terrible verdad.
-Yo no soy la culpable de de la muerte de tu familia.
-¿entonces quién fue?
Leopolda entonces con los ojitos inundados en lágrimas soltó con voz apagada y avergonzada. -Fue mi madre.







domingo, 5 de abril de 2009

EL PODER DE LA PALABRA (CUENTOS) 9ª Parte

El arbusto misterioso
Amanda Rodríguez Ortega

Cuentan los viejos de mi pueblo que hace muchos, muchos años existía en las afueras de el pueblo un pequeño y frondoso bosque con árboles milenarios que tenían unas formas muy extrañas .
Decía la gente que cuando llegaba el invierno parecía que lloraban y se lamentaban del frío. En cambio, cuando les acompañaba la primavera creían oír risas y música muy alegre. Ante tanto misterio los mayores advertían a los más pequeños de que no debían acercarse al bosque bajo ningún concepto por si habitaba en él seres mágicos y pudieran hechizarlos.
Pero un día de primavera soleado dos pequeños amigos llamados Héctor y Víctor. Muy cerca de los arbustos jugaban a la pelota. Cuando de repente Víctor le dio un pelotazo al balón y cayó justo detrás del árbol más viejo y grande. Su tronco era muy ancho y tenía un hueco que desde cierta distancia parecía una puerta.
Sin pensarlo dos veces los dos corrieron en busca de su pelota, pero la curiosidad pudo con ellos y se arrojaron por el hueco para ver si había algo extraño en el interior del tronco del misterioso árbol, pero sin saberlo cayeron en picado por un precipicio hasta llegar a una especie de cocina en la que había unas personitas mayores muy frágiles y pequeñas preparando maderas mágicas. Esos seres bondadosos les regalaron una pelota de madera mágica que botaba increíblemente. Podían saltar hasta alturas inimaginables y adquirir diversas formas.
A partir de ese momento iban a ayudar a los enanitos a fabricar madera mágica que producía en la mente de las personas una extraña sensación de respeto hacia la naturaleza.



sábado, 4 de abril de 2009

EL PODER DE LA PALABRA (CUENTOS) 8ª Parte

El destino
María Reyes López


Elena se despertó… se quedó mirando a su alrededor y vio sobre la mesa los montonsitos de libros y folios. Estaba estudiando desde las cinco de la tarde, miró el reloj y se dio cuenta que eran más de las cuatro de la madrugada.A Elena le flipaba la química y estaba orgullosa de tener esa gran oportunidad de poder estudiarla, pero lo que menos le gustaba era que para poder seguir estudiando tenía que irse de su localidad, haber dejado atrás a toda su familia, amigos y en especial a Karen, que era su amiga desde los tres años. Sobre todo no le gustaba vivir sola en aquel piso de alquiler. Llegó sola a Barcelona con tan solo su Renault blanco de compañía. Quiso poner un anuncio buscando compañera de piso, pero no estaba dispuesta a volver a compartir espacio con unas extrañas que no limpiaban ni hacían nada cuando les tocaba. Decidió que ya tenía mucho sueño, soltó el bolígrafo y apagó la lamparilla, dio dos pasos que eran los que la separaban de la cama y se durmió.
¡Rinng! ¡Rinng! ¡Rinng!¡Rinng!…
Elena despertó y miró el reloj. Las cinco y media de la madrugada. ¿Quién demonios estará llamando a la puerta ahora? Se preguntó sin percatarse de que estaba rodeada de los apuntes de clase.
¡Rinng! ¡Rinng!¡Rinng!...
Insistía alguien al otro lado de la puerta vieja de madera.Elena estaba empezando a sentirse furiosa y al mismo tiempo inquieta, de un salto se levantó de la cama recorrió el estrecho y largo pasillo y, de repente, se detuvo en la puerta. ¡Rinng!¡Rinng!... Seguían llamando con nerviosismo e insistencia fuera de la vivienda. Miró por la mirilla de la puerta, al otro lado había un joven de su misma edad más o menos, alto, moreno, vestía con vaqueros y un pulóver azul.
_ ¿Quién eres? ¿Qué quieres? _ Preguntó Elena.
_ Hola, Elena. Contestó el joven. Disculpa que te haya despertado, pero necesito recoger un maletín negro que dejé el curso pasado, es algo muy importante._ Perdona guapo, para empezar… ¿Se puede saber quién demonios eres, tú? ¿Por qué sabes cómo me llamo y dónde vivo? ¡Mira qué hay gente loca en el mundo! _ Me llamo Víctor. Yo ocupé este piso el curso pasado y dejé olvidada una maleta que necesito urgentemente. Se encuentra en el tercer cajón del armario amarillo._ Y si lo dejaste el curso pasado ¿no has tenido tiempo de venir a buscarlo hasta ahora?Elena no podía creer que alguien hubiese llamado a su puerta a las cinco y media de la madrugada diciendo aquella sarta de estupideces. Y desde luego, no tenía ninguna intención de abrirle la puerta a un personaje tan impresentable y descarado.
_ Mira guapo, yo no sé nada de tus terribles despistes. Así que más vale que te larges. Esta vez nadie respondió al otro lado. Elena volvió a mirar por la mirilla y allí no estaba aquel joven que le hablaba muy despacio hacía tan sólo unos segundos. Al día siguiente ocurrió exactamente lo mismo y a la misma hora. Así durante los días sucesivos. Asustada llamó a su amiga Karen. Le pidió que viniera y se quedara con ella en el piso aunque solo fuera por un día, pero que viniera pronto. Karen le dijo que sí no le importaba iría en dos días, el viernes justo después de terminar el examen de Lengua. El jueves Elena no aguantó más. Esta vez no se puso el pijama ni nada, se esperó sentada en una silla junto a la ventana. A las cinco y media de la madrugada volvió a sonar el timbre. La joven no contestó. Esperó a que se fuera y se puso a observar por la ventana a ver si veía a alguien, pero desde allí no conseguía ver bien.Se quedó pensando y recordó, lo que el chico le había dicho. Le había indicado donde se encontraba el maletín negro ¿cómo sabía él el color del armario y que éste tenía tres cajones? Ella intrigada fue a mirar, nunca había abierto ese cajón, cuando lo abrió se quedó descompuesta, pálida. El maletín negro estaba allí, intentó abrirlo pero no pudo. Decidió llamar a la señora Aurora, la mujer a la que le alquiló el piso. _ ¿Diga? Contestó al otro lado una voz cansada, quizás triste de tanto sufrimiento. _ Aurora, soy yo, Elena. Me recuerda vivo en su piso de la Calle… ¿Sabe ya quién soy? _ ¡Hola Elena!, Me escuchas, Elena, Elena, Elena ¿va todo bien? ¿Qué ocurre? _ Sí…quería preguntarle algo. ¿El año pasado alquilo el piso a un estudiante llamado Víctor?_ Sí, Víctor, un joven alto, moreno…, pero pasó algo… Aquello fue terrible._ ¿De qué me está hablando Aurora?, ¿Qué fue lo que ocurrió exactamente? _ Víctor murió en un accidente la noche que salió a celebrar el fin de curso. Su moto fue a empotrase contra un árbol. ¿Por qué lo preguntas? ¿Has encontrado algún objeto?
Pasaron las horas, Elena vestida de calle esperó sentada a que se hicieran la cinco y media. El timbre sonó, empezó a sonar una y otra vez como había ocurrido en las últimas largas y angustiosas semanas. Elena se levantó, cogió el maletín y se acercó a la puerta. _ ¿Quién es? ¿Qué es lo que quieres? ¿Por qué vienes cada noche? _ Hola Elena, ya sabes quien soy. Vengo a buscar el maletín negro que dejé olvidado. Elena abrió muy despacio la pesada puerta de madera como esperando una respuesta…
Unas horas más tarde su amiga Karen llegó al piso preocupada y asustada porque Elena no había contestado a ninguna de sus llamadas al móvil. Su alma quedó vacía cuando al llegar al piso vio la puerta medio abierta. Entró y buscó a Elena, pero allí no había nadie. Tampoco había signos de violencia, ni robo… Lo único que parecía fuera de lo normal era un pequeño maletín negro tirado en la entrada del piso. El diminuto y viejo maletín de piel de serpiente estaba abierto y con una foto muy borrosa. Aquella noche Karen corrió a la comisaría más cercana y denunció la desaparición de Elena. A las cinco y media de la madrugada, se recibió en la comisaría un aviso de un accidente: un Renault blanco se acababa de estrellar contra un árbol. Su único ocupante era el conductor, una chica de unos veinte años que había resultado muerta en el acto.Esa noche Elena estaba terriblemente angustiada. Al abrir la puerta con el maletín negro en la mano y no ver a nadie. Lo tiró al suelo y salió corriendo. Asustada puso en marcha su Renault, pero el destino, la velocidad y los nervios impidieron ver el árbol que estaba delante. En el que un joven de la misma edad un año antes había muerto.



viernes, 3 de abril de 2009

EL PODER DE LA PALABRA (CUENTOS) 7ª Parte

Perdida
Aridane Quintana Vega

Este es un trozo de vida de dos de mis vecinas, María y Laura, a las que saludaba cada mañana. Una tarde, Laura, llegó a su casa para comer.
- Hola mamá -dijo Laura.
- ¡Hola hija!
La madre de Laura, María una mujer de unos 35 años aproximadamente, pelo rizado, estatura media, ojos azules, vivía muy pendiente de su única hija, de su única compañía. Su hija, Laura, lo ocupaba todo.
Laura era una joven de 13 años con una estatura alta, pelo rubio, ojos azules y bastante ingenua.
Como cada día Laura después de comer y comentar con su madre las anécdotas de la mañana en el CEO fue a chatear un rato. Al fijarse en el Messenger vio que alguien le había agregado. Al abrirlo conoció a alguien, estuvieron horas y horas chateando.
Después de varios encuentros virtuales quedaron en secreto para conocerse. Eran las cuatro en punto de la tarde. La cita era a las cinco y media. Laura se había puesto sus mejores galas.
La madre al verla tan inquieta le preguntó:
- ¿A dónde vas?
- Al cine mamá.
- ¿Con quién?
- Con un amigo ¡mira mamá no seas pesada!
- Sólo te lo digo por tu bien hija es que me preocupo por ti.
- Vale mamá, gracias. Bueno, me voy.
- A las diez en casa.
- ¡Vale mamá. No te preocupes!
Las once de la noche y Laura si aparecer. La casa empezaba a sentirse vacía. María llamó a su hija no se sabe cuantas veces. El silencio fue la respuesta a tanta angustia.
A las cinco de la madrugada sonó el teléfono en la comisaría de policía. La voz de una mujer desesperada por la ausencia de su hija les pedía auxilio. A partir de esas llamadas pasaron horas, días, semanas y tres años. Laura había desaparecido, se había evaporado.
El tiempo para María se había detenido. No había respuesta solo la voz de su hija en su última conversación que se le repetía una y otra vez.
Hoy cuando llegué de la escuela mi madre lloraba. El periódico estaba abierto encima de la mesa, me fijé que estaba en la página de necrológicas. Allí encontré la foto de María.

jueves, 2 de abril de 2009

EL PODER DE LA PALABRA (CUENTOS) 6ª Parte

Una lección
Zuleima Pérez Pérez


Les voy a contar una pequeña historia en la que la protagonista es mi mejor amiga, Estefanía. Una joven alta, de ojos azules, pelo rubio…Muy guapa la verdad.
Su posición económica era más que aceptable ya que sus padres tenían trabajos muy buenos. Con sueldos remunerados.
Estefanía creía que se merecía absolutamente todo lo que se le antojaba. Nunca valoraba el trabajo y esfuerzo de sus padres. Además cuando le veía algo diferente a alguien destrozaba lo suyo para comprar el último capricho.
Yo pensaba que ella tenía una enfermedad de esas raras que tiene la gente hoy en día llamada “envidia”,”codicia”…por que no soportaba ver a otra persona con algún aparato que ella no tenía. Un día la madre decidió que Estefanía debía ir de vacaciones a Mozambique al sur de África. Allí compartiría su espacio y su tiempo con cientos de niños huérfanos en una aldea de Maputo.
Estefanía no entendía nada. Además le preocupaba lo que iba a pensar la gente. Es más, ya se imaginaba a sus amigas riéndose de ella por que con todo el dinero que tenían los padres en vez de irse, por ejemplo, a París; pudiendo realizar su sueño se iba con los más despreciados del planeta.
Llegó el señalado día. Se despidió de todos sus colegas, como si se fuera a ir al mismísimo infierno con cara triste y apenada.
Al mes siguiente, cuando regresó de Mozambique vino a visitarme a mi casa. La percibí muy distinta por fuera, pero intuía que también por dentro. Fue entonces cuando empezó a contarme su experiencia. Lo importante que resultaron las primeras imágenes de África al tropezar con ojos de niña caprichosa y mimada. Como poco a poco fue dándose cuenta de lo que verdaderamente merece la pena en la vida.
Habló horas y horas de su experiencia en el viejo continente. Lloraba y luego reía inmediatamente. Ahora me habla continuamente de unas niñas pequeñas que la besaban y abrazaban cuando le ayudaban a comer algo parecido a arroz que ellos llaman “cuscús”. A veces se para en seco y luego continua y se ríe. Dice que siempre vuelven sus sonrisas infantiles a su memoria.
Con la experiencia de Estefanía también yo he aprendido muchas cosas nuevas.

miércoles, 1 de abril de 2009

EL PODER DE LA PALABRA (CUENTOS) 5ª Parte

Un niño sin suerte
Dailos Andrés Pérez García

Un adolescente, llamado José, del pueblo de Vecindario tenía problemas en su familia desde que era chico. Peleas continuas en casa, el dinero que conseguía su madre de hacer la calle nunca llegaba, su padre metido en la droga y su inmensa soledad.
El tiempo pasaba y todo a su alrededor le era indiferente. Así estuvo hasta que terminó secundaria, arrastrando partes y más partes de disciplina, expulsiones…
Sus supuestos amigos lo ayudaron a meterse de cabeza en el mundo de las drogas. Cada día que pasaba se iba sintiendo más ansioso, agresivo, profundamente solo, por esa razón sentía que su único refugio posible estaba en esas sustancias que le ofrecían la posibilidad pasajera de evadirse por un rato del mundo real.
Pasó el tiempo y un mal día metió la mano en lo que no era suyo y luego las peleas callejeras para no ser menos que los colegas de la plaza.
Una tarde en la que la luz había huido, hubo una reyerta a la que llegó la policía antes de lo previsto y lo cogieron junto a otros de la pandilla, pero él era menor entonces y fue a parar durante un par años a un centro de menores donde conoció chicos tan asqueados y aburridos de la vida como él.
Después de dos años aislado de su mundo conocido siguió viviendo y conoció otra gente que le escuchaba y a veces hasta le abrazaban. Creía sentir otras necesidades que hasta ese momento no había echado en falta. Nadie en su intensa vida le había dicho que le quería o le había insinuado que le echaba de menos en algún momento.
Un día en clase un profesor leyó un poema que hablaba de la soledad y de los trozos de memorias pasadas que conforman cada persona. Después él siguió leyendo poemas y supo que algo por dentro se le había estallado. Pidió ayuda y decidió ir a un centro de desintoxicación, y poco a poco empezó a confiar en sí mismo.
Cuando leyó a Bécquer supo que una piba muy especial le gustaba. Ella le respondió.

martes, 31 de marzo de 2009

EL PODER DE LA PALABRA (CUENTOS) 4ª Parte

Casualidad
Rubén Gopar Ramos


Hace muchos, muchos años, casi siglos, una joven y soñadora campesina llamada Bianca, que vivía en un pequeño y triste pueblo detrás de unas enormes colinas; esperaba con verdadera ansiedad encontrarse con un príncipe que la hiciera su esposa.
Una mañana normal como otra cualquiera, la joven fue a lavar sus trapos, que utilizaban en la familia como prendas de vestir, a la orilla del río. Cuando la campesina recogía sus cosas para marcharse a almorzar ya que se acercaba la hora de comer, escuchó un ruido entre las finas hierbas alimentadas por la humedad de la tierra. Su curiosidad pudo más que ella y se acercó a ver que pasaba. Al aproximarse vio a un joven y apuesto príncipe con una profunda herida en el costado inconsciente en el suelo.
Muy tímidamente Bianca llegó hasta donde estaba el galán. Le cogió su blanca mano y pensó en ayudarle. Observó que aún estaba con vida y le ofreció un poco de agua del río. Él agradeció y aceptó el agua. En ese momento hubo un cruce de miradas…
Durante unas horas Bianca hizo de enfermera. Después ayudó a levantar al muchacho, que buscó fuerzas en donde no las tenía para poder irse al palacio. La joven al ver su dolencia e impotencia se ofreció a acompañarlo.
Por el camino mientras se apoyaba el uno en el otro. Los sentimientos hicieron burbujas al unísono. Cuando llegaron al castillo ya la noche les había alcanzado. Así que el amable joven la invitó a pasar la noche en palacio. Ella encantada de la vida no rehusó la invitación.
Después de comer algo y cuando ya se iban a la cama el joven no pudo aguantar más y le pidió la mano. Ella sin terminar de creérselo y muy emocionada le dijo que sí infinidad de veces... y como cualquier otro cuento de fantasía fueron felices y no sé si comieron perdices.


lunes, 30 de marzo de 2009

EL PODER DE LA PALABRA (CUENTOS) 3ª Parte

Un dolor profundo
Yady Vanesa Fernández

Érase una vez una joven colombiana llamada Gloria. Una adolescente de unos quince o dieciséis años, un rostro hermoso y moreno unos ojos verdes, grandes e inquietos que reflejaban en su mirada transparente y tímida, el miedo y el dolor por el pasado y el presente.
Gloria dejó Colombia un día oscuro y de lluvias torrenciales y tuvo que romper con muchos recuerdos para poder llegar y empezar en otro país con unas costumbres tan distintas a las suyas. Allá en unas laderas de Cali dejó todas sus memorias y también a la gente que cuando niña la había querido.
Llegó el momento de cambiar la rutina y lo hizo en un instituto nuevo llamado IES Vecindario en la isla de Gran Canaria con mucha gente extraña que la miraba como una extraña.
El primer día de clase en ese instituto se sintió algo feliz porque había conseguido ella y su madre emprender una aventura cargada de más posibilidades, pero algo tuvo que pasar y todo comenzó así. Gloria estaba charlando con una de las compañeras que se había acercado a ella para saber de qué país venía, cuando de repente un par de chicas se acercaron y empezaron a insultar y a amenazar a la joven colombiana.
La más grandullona que tenía toda la pinta de ejercer de jefa le dijo:_ ¿Tú que haces en este centro? Tú eres una extranjera, inmigrante de mierda. No mereces estar aquí. Lárgate a tu país.
Gloria no puedo reaccionar. Su mente se paralizó y su cuerpo dejo de sentir (...) Después de unos segundos de ausencia no paraba de preguntarse una y otra vez.
_ ¿Por qué me dicen eso? Yo sé que no es cierto.
Las chicas se marcharon pasados unos minutos, pero a Gloria le habían clavado en el alma una estaca impregnada de miedo. Ese incidente en el instituto había transformado el cuerpo de Gloria en un flan tembloroso cada mañana al cruzar la puerta que en teoría le iba a facilitar encontrar o crearse un futuro con más posibilidades.
Un día no pudo más y reventó todo su miedo cuando las peleonas volvieron al ataque.
_ Eres una colombiana repugnante y no te mereces nada.Púdrete.
Gloria alzó su mirada triste, lenta y pausadamente intentando controlar su enojo y miedo y les espetó.
_ Sea blanca o sea negra o de cualquier otra raza. Al final todos somos personas libres y con los mismos derechos.
Aunque unos nazcan con el pan debajo del brazo y otros tengamos que llorar por coger un pedazo.
Ese día Gloria supo que les había dado una lección a unas chicas que estaban llenas de odio, resentimiento y miedo, mucho miedo.Las chicas la miraron y parecieron entender el mensaje. No dijeron nada durante semanas.
Después y poco a poco como midiendo sus pasos se fueron acercando queriendo hablar con Gloria.
El tiempo fue pasando siempre lleno de recuerdos de su otro país.










domingo, 29 de marzo de 2009

EL PODER DE LA PALABRA (CUENTOS) 2ª Parte

La voluntad
Elizabeth Fabián García

Esta es la pequeña historia de una familia humilde que vivía en un pueblo pequeño y tranquilo de República Dominicana llamado San Francisco de Macorì. En el pueblo había un minúsculo parque con una fuente y flores donde se reunían cada tarde los más chicos con sus abuelos a contar historias unos y a escuchar otros.
En este pueblo vivía Laura, una joven bondadosa e inteligente, con su madre y con sus hermanos. Su madre, Inés, una joven viuda sin trabajo y sus hermanos Rodrigo y Pedro. También eran chiquillos despiertos, pero demasiado trastos. Rodrigo, el mayor, tenía doce años y el menor, Pedro, nueve.
Los tres hermanos estudiaban en una escuela llamada José Isabel Garó, pero Laura que estudiaba tercero de la ESO iba a dejar los estudios para trabajar y ayudar a su familia.
Por aquel entonces en las afueras del pueblo vivía una anciana solitaria, conocida por el sobrenombre de La Bruja que empezaba a necesitar la ayuda de alguna persona para sobrevivir.
Un vecino del pueblo habló con Laura de esa misteriosa vieja y de sus necesidades. Minutos más tarde y sin consultar con su madre se encaminó hacia las afueras a casa de la mujer solitaria.
A La bruja, que en realidad se llamaba Nicolaza, le agradó la manera desenvuelta de la jovencita por lo que le ofreció trabajar en su casa casi de inmediato. Pasados unos días Nicolaza ya había hecho todas las averiguaciones pertinentes con respecto a Laura. Así que visitó a la madre de la joven, que no estaba al tanto de los últimos acontecimientos, y le propuso que fuera ella en lugar de su hija a trabajar.
Con el tiempo Laura y sus hermanos se fueron de la República Dominicana a cambiar de vida. Y las señoras Nicolaza e Inés se quedaron viviendo juntas compartiendo las horas de soledad. Misteriosamente Nicolaza sigue viva después de muchos, muchos años.

sábado, 28 de marzo de 2009

EL PODER DE LA PALABRA (CUENTOS) 1ª Parte

El pasado jueves 26 de marzo tuve la gran suerte de conocer los trabajos realizados por el alumnado de Diversificación del IES "Josefina de la Torre" de Vecindario. En especial me gustó su obra literaria "El poder de la palabra". Un cuadernillo lleno de historias y frases realizadas por ellos mismos.
Gracias a su generosidad y a la de sus profesoras, en especial Elia, vamos a disfrutar de su contenido. ¡Enhorabuena! y "sigan con sus ojos bien abiertos".

El billete a la muerte
Rachda El Founti
Hace algún tiempo conocí a un hombre de África llamado Alí. Él quería cambiar su vida por otra mejor. Alí no quería que sus hijos pasaran por donde había pasado él .Deseaba darles una oportunidad.
Un día oyó a sus vecinos decir que se podía ir a unas islas en donde cabía la posibilidad de cambiar su vida. El viaje se hacía en una cosa llamada “patera”. Así que buscó la forma de subirse una de ellas. Había que pagar mucho, mucho dinero, por eso tuvo que vender los bienes de la familia.
Llegó el día de irse, de dejar su casa. Se despidió de su familia prometiéndoles que todo iba a salir bien. En la patera había hombres con el mismo destino que él. Todos pensaban lo mismo.
Navegaron durante largos días, hasta que una noche intensa y fría empezó a llover. Las olas les golpeaban con rabia y sin piedad. Debían agarrarse, podían caerse al agua.
Nadie de allí sabía nadar. La patera empezó a moverse demasiado rápido, una ola gigante venía hacía ellos, Alí estaba nervioso. Sus lágrimas se fundían con el agua del mar. Tenía miedo, pero en ese momento sólo pensaba en su familia, a la que había dejado atrás y que solo dependían de él.
La ola chocó contra la patera y todos cayeron al agua.
Alí era uno de ellos en medio del mar perdiendo la vida, sabiendo que no podía hacer nada.
Su vida había acabado. Rogaba a “Ala” que cuidase de su gente. Su cuerpo se quedó en medio del océano.