Durante 18 años, Abed Elhameed Qaradaya dedicó su vida a ayudar a pacientes a los que atendemos en Gaza a recuperar movilidad, autonomía y dignidad.
Especialista en fisioterapia y terapia ocupacional, trabajó incluso en condiciones extremas, improvisando soluciones cuando faltaban materiales y promoviendo nuevas tecnologías para mejorar la atención de personas heridas y con quemaduras.
Su compromiso también dejó huella en la investigación. Abed lideró un estudio basado en 177 pacientes a los que atendimos en Gaza —casi el 77% eran menores— que muestra la importancia de la rehabilitación para preservar la movilidad y mejorar la calidad de vida. El estudio fue publicado el pasado 7 de julio en PLOS Global Public Health.
Abed falleció antes de poder ver publicado este estudio. En octubre de 2025, murió a causa de las heridas provocadas por la metralla de un ataque israelí que también acabó con la vida de nuestro terapeuta ocupacional Omar Hayek.
Quienes trabajaron con Abed lo recuerdan como una persona siempre optimista y profundamente compasiva; un verdadero amigo, siempre dispuesto a apoyar, animar e inspirar.
Las publicaciones científicas presentan datos. En raras ocasiones cuentan las historias de las personas cuyo compromiso, experiencia y humanidad han hecho posible la obtención de esos datos. Con este estudio, reconocemos y rendimos homenaje al trabajo incansable de colegas, como Abed.
En Sudán, el transporte para ir a la clínica más cercana cuesta 2 euros. Para un jornalero en Darfur, eso equivale aproximadamente a dos días de salario.
Para muchas familias acudir al centro médico significa elegir literalmente entre pagar el desplazamiento o comprar comida.
Tras más de tres años de guerra, el sistema sanitario sudanés ya estaba al límite, pero ahora los graves recortes de financiación internacional estánobligando a cerrar centros y reducir servicios esenciales. Para la población, esto supone recorrer distancias más largas y peligrosas para recibir atención y llegar al hospital en un estado mucho más grave.
En 2021, unas 35 organizaciones humanitarias trabajaban en el campo de refugiados Um Rakuba y sus alrededores, en el estado de Gadarif. En la actualidad, quedan menos de 10. El campo acoge ahora a unas 17.000 personas, en su mayoría mujeres, niños y niñas.
"Nuestro hospital de Um Rakuba es ahora el único salvavidas que les queda tanto a los refugiados como a la comunidad sudanesa local".
"Pero los recortes aquí van mucho más allá de la atención sanitaria. Las raciones de comida se están reduciendo y los programas de protección se están desmantelando, lo que elimina las últimas redes de seguridad y deja a los refugiados completamente desprotegidos".
Fabrizio Locuratolo Responsable de Asuntos Humanitarios en MSF
Cuando una clínica cierra, las necesidades médicas no desaparecen.
Con tu colaboración, podemos seguir prestando atención médica a quienes más la necesitan, incluso en contextos tan difíciles como Sudán.
Nasteho Ibrahim ya ha enterrado a uno de sus gemelos. Su segundo hijo está ingresado en el Hospital Regional de Bay en Baidoa, Somalia, donde recibe atención por desnutrición aguda grave.
“Es una enfermedad que ha afectado a mis seis hijos; no hay ni uno de ellos al que no haya tenido que ingresar en el hospital por esto”, cuenta.
En Baidoa, la desnutrición grave golpea a familias que afrontan además la falta de agua, alimentos y medios de vida. La mitad de los niños y niñas desplazados sufre desnutrición.
La enfermedad de su hijo se suma a una situación familiar en la que ya no queda nada a lo que recurrir. Nasteho perdió su trabajo como cocinera en una escuela cuando esta cerró y ahora la familia sobrevive con los alimentos que puede conseguir de vecinos y familiares.
Desde principios de año, más de 21.000 niños y niñas han recibido atención en los centros ambulatorios para pacientes con desnutrición que apoyamos en Baidoa, más del doble de la cifra registrada durante el mismo periodo del año pasado. Durante el mismo periodo, 2.890 niños y niñas han ingresado para recibir atención hospitalaria, un aumento del 78% en comparación con el mismo periodo de 2025.
Para hacer frente al aumento de pacientes, hemos ampliado nuestras instalaciones médicas en Baidoa de 50 a 150 camas. También hemos distribuido artículos de ayuda humanitaria a las familias desplazadas y estamos transportando agua potable en camiones a las comunidades desplazadas de Mudug y Baidoa. Pero la atención médica y la asistencia de emergencia por sí solas no pueden hacer frente a la magnitud de esta crisis.
La desnutrición infantil sigue siendo un desafío global que afecta a millones de niños y niñas en todo el mundo.
Para responder a situaciones como la que viven Nasteho y su familia, necesitamos actuar allí donde más se necesita y mantener nuestra atención mientras sea necesaria.
Con tu colaboración podemos seguir brindando atención médica a quienes más la necesitan.
Somalia: una crisis de desnutrición peor que extremadamente crítica
Una encuesta nutricional* realizada por Médicos Sin Fronteras y el Ministerio de Salud en julio de 2026 revela niveles alarmantes de desnutrición aguda entre niños y niñas en Baidoa, en el estado del Suroeste, en Somalia.
La encuesta detectó desnutrición aguda en el 48,8%**. La desnutrición aguda grave afectaba al 24,7% de los niños y niñas menores de 5 años. Los niños y niñas con desnutrición aguda grave tienen un riesgo mucho mayor de sufrir enfermedades potencialmente mortales debido al debilitamiento de su sistema inmunitario.
Las familias sobreviven con muy poca comida: Un tercio de los hogares declaró sobrevivir con solo una comida al día. Solo el 2% de los hogares declaró hacer 3 o más comidas al día. Durante los primeros 7 meses de 2026, los ingresos de niños y niñas con desnutrición en las estructuras que apoyamos aumentaron bruscamente en comparación con el mismo periodo de 2025.
Los donantes, las agencias de Naciones Unidas, las autoridades somalíes y las organizaciones humanitarias deben ampliar urgentemente una respuesta frente a la sequía coordinada y adecuadamente financiada en Baidoa y en todo el estado del Suroeste.
**1.091 niños y niñas menores de 5 años evaluados mediante mediciones MUAC. Cobertura de la encuesta*: 888 hogares en 14 zonas diferentes que acogen a personas desplazadas en la ciudad de Baidoa.