Sobrevivir a una emergencia no significa que el sufrimiento haya terminado.
Han pasado más de 100 días del doble terremoto en Venezuela y, a medida que los días avanzan, las necesidades de atención en salud mental se hacen más evidentes en los refugios y las comunidades, donde el dolor de la pérdida convive con la organización y el apoyo mutuo.
«Cuando ocurrió el terremoto, mis hijos estaban arriba, en el piso, y yo abajo. Entré en estado de shock. No recuerdo nada, lo único que hacía era gritar “mis hijos, mis hijos”», cuenta Sheryl. «No duermo bien. Pasa mucha gente por la calle y, como estoy atenta para que no nos roben, incluso salimos a las 3 de la madrugada cuando oímos un ruido. Cualquier ruido me asusta. Mi hijo pequeño es el más afectado; se despierta al amanecer y dice que tiene miedo todos los días. No estoy preparada para volver a mi casa; me siento más segura aquí, aunque la inseguridad me asusta».
Sheryl comparte la tienda con sus cuatro hijos y su marido. Ante la inseguridad nocturna, la hipervigilancia y la pérdida de su pequeño negocio, buscó ayuda psicológica por primera vez en su vida en una tienda de Médicos Sin Fronteras.
Esta situación sostenida en el tiempo ha transformado el impacto emocional inicial en cuadros persistentes de ansiedad, alteraciones del sueño, síntomas físicos relacionados con el estrés, sentimientos de desesperanza y un agotamiento generalizado que afecta tanto a las personas como a comunidades enteras.
"Lo que observamos hoy no es únicamente el efecto de un evento traumático aislado, sino el impacto acumulado de vivir durante meses en condiciones de incertidumbre. Muchas personas llegan a mi consulta con dolores musculares, cefaleas recurrentes, problemas gastrointestinales o insomnio, síntomas que con frecuencia reflejan un importante sufrimiento emocional y psicológico".
Milagritos Valderrama, coordinadora médica en Venezuela.
Por eso, Médicos Sin Fronteras ofrecemos atención médica y psicológica a personas afectadas por conflictos, catástrofes y otras crisis humanitarias.
En Venezuela, hemos acompañado a más de 8.100 personas con actividades de salud mental tras los terremotos a través de consultas individuales, espacios grupales de psicoeducación y sesiones de primeros auxilios psicológicos.
Dar apoyo psicológico es vital en nuestra respuesta médico-humanitaria
Lo hacemos escuchando, enseñando herramientas de afrontamiento y creando espacios seguros donde las personas puedan recuperar la calma… y la esperanza.
Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, celebrado el 10 de octubre, reconocemos el trabajo de quienes brindan este apoyo vital en nuestras operaciones: profesionales que acompañan con respeto, cercanía y sensibilidad.
Con cada sesión, con cada conversación, con cada pequeño avance ayudamos a que las experiencias traumáticas no definan la vida de las personas. Porque sanar, a veces, también es volver a dormir una noche entera, dejar de temblar al oír un ruido fuerte o simplemente volver a sentirse en paz.
Gracias por estar a nuestro lado y recuerda que cualquier aportación cuenta, porque con tu apoyo conseguimos mucho.
Nuestra intervención en salud mental en los 100 días posteriores al terremoto.
Para dar respuesta a esta crisis humanitaria, y acompañar el proceso de recuperación en Caracas y La Guaira, implementamos una red de apoyo psicológico que incluye la apertura de 4 puntos exclusivos de atención en salud mental y la integración de este servicio en las consultas de atención primaria.
Alcanzamos a 8.147 personas a través de consultas individuales, espacios grupales de psicoeducación y sesiones de primeros auxilios psicológicos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario