La ONU acogió con satisfacción el anuncio de un alto el fuego de diez días entre Líbano e Israel, aunque el primer ministro israelí advirtió que sus tropas permanecerán en el sur del país. Mientras tanto, la guerra sigue cobrando víctimas: 1,2 millones de desplazados, 133 ataques a centros de salud en 44 días y hospitales desbordados por la afluencia de heridos.
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