lunes, 8 de noviembre de 2010

¿FELICES DESDE LA CUNA?

Hay que volcarse en el aprendizaje social y emocional de los niños, dice Punset

No importan las circunstancias, sino la actitud al enfrentarse a ellas

Lo esencial es pasar a la acción, insiste Zerbino, superviviente de los Andes

Olalla Novoa Ricardo Domínguez (vídeo) Madrid

¿Es usted feliz? Quizás lo lleve en los genes. Los seres humanos, a lo largo de la Historia, han indagado en las claves de la felicidad. Sin embargo, hace muy poco que esta búsqueda ha dado el salto al mundo científico, en un intento por encontrar herramientas para detectar, cuantificar y analizar la felicidad y su repercusión en el mundo que nos rodea.

Eso sí, de momento "no hay un termómetro para la felicidad", explica Sonja Lyubomirsky, doctora en Psicología y profesora de la Universidad de California. A algunos, la propia naturaleza les ayuda. "Las circunstancias que rodean la vida de cada uno no influyen tanto en la felicidad personal como los genes -hay gente que nace más feliz que otros- o cómo uno se toma las circunstancias que le rodean".

El gran reto para la sociedad

Es decir, que aunque uno no cuente con la mejor herencia genética del mundo en términos de felicidad, no está todo perdido. De hecho, como apunta el divulgador científico y escritor Eduardo Punset, el gran reto que nos queda por delante como sociedad es poner la 'semilla' de la felicidad en las personas. "Hemos descubierto nuestra capacidad para incidir en el cerebro de los demás y, por experimentos concretos, hemos descubierto que hay una ventana crítica entre los tres y los ocho años para hacerlo; así que si queremos adultos altruistas, solidarios, menores niveles de violencia en la sociedad, hay que volcarse en el aprendizaje social y emocional de los niños en estas edades".

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domingo, 7 de noviembre de 2010

INMIGRANTES

No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más preocupa es el silencio de los buenos.
Martín Luther King

viernes, 5 de noviembre de 2010

LOS HOMBRES SÍ LLORAN. Y QUÉ.

Lo raro ya no es que un líder derrame lágrimas de tristeza o alegría en público sino la reacción machista e hiriente - Ellos exhiben cada vez más sus emociones pero aún existen límitesEl reto es "que los chavales se liberen del miedo a sentir", dice un sociólogo
NAIARA GALARRAGA 28/10/2010 EL PAÍS.COM
"La gente me observa. Aun así lloro. Tengo el hombro de Dios para llorar. Y lloro mucho. Lloro mucho en mi trabajo. Apuesto a que he derramado más lágrimas de las que usted puede contar". Con esta naturalidad contaba en una biografía el entonces político más poderoso del mundo, George W. Bush, su facilidad para el llanto. Miguel Ángel Moratinos no está solo. Ni mucho menos. Pero el escritor Arturo Pérez-Reverte le zahirió por llorar al despedirse como ministro de Exteriores, un cese inesperado: "Por cierto, que no se me olvide. Vi llorar a Moratinos. Ni para irse tuvo huevos", escribió el novelista en su Twitter el sábado a las 20.25.

jueves, 4 de noviembre de 2010

"CARGANDO LAS PILAS": LA ENERGÍA DE LOS ÁRBOLES

¿A quién no le gusta sentarse a la sombra de un buen árbol?, descansar, pensar, conversar, o simplemente estar y dejarse llevar por las buenas sensaciones que nos produce.


Somos muchos los urbanitas que salimos a pasear por la naturaleza con la idea de “cargar las pilas” para la semana. Utilizamos esta expresión con mucho sentido pero sin verdadero conocimiento de que es así, simplemente lo sentimos


No olvidemos que todo ser vivo es energía, y al igual que nosotros, los árboles tienen la suya propia, muchas veces entramos en sintonía y sentimos como fluye expresando nuestra sensación de bienestar, tranquilidad, serenidad, etc. Desde aquí queremos compartir la energía que te aporta cada árbol en concreto, porque cada uno tiene una característica, determinada por su especie, velocidad de crecimiento, entorno.


¿Cómo captar la energía de los árboles?
La energía que emanan los árboles, al igual que la nuestra, es invisible al ojo físico, es lo que llamamos el aura, muy perceptible sensitivamente, quién no ha pensado alguna vez, ¡que buena onda me da esa persona!, o ¡que mala vibración siento!…..
El árbol al igual que las personas está emitiendo vibraciones energéticas constantemente y son perfectamente asimilables por el ser humano, se pueden absorber y podemos beneficiarnos de sus efectos.


Existen dos formas fundamentales de captarla:

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