Se calcula que más de 462.000 personas han cruzado desde el sur hasta el norte de Gaza tras la apertura de las carreteras; retirando escombros han montado refugios improvisados o tiendas de campaña donde antes estaban sus casas. Pero el parlamento israelí aprobó dos leyes que instaban a poner fin a las operaciones de la UNRWA en su territorio, lo cual tendrá “consecuencias catastróficas para la vida y el futuro de los refugiados palestinos”.
Los enfrentamientos armados entre las fuerzas de seguridad y las pandillas, y los desastres naturales provocan el desplazamiento de miles de personas. El número de niños desplazados ha aumentado un 50% desde septiembre, y un total de tres millones de menores precisan ayuda humanitaria, informan los organismos de la ONU.
La situación humanitaria se deteriora a ritmo acelerado en Goma, en el este de la República Democrática del Congo, mientras la dependencia de derechos humanos de la ONU alerta de ejecuciones sumarias cometidas por el M23 y violencia sexual a manos de las fuerzas armadas.