Los meses de violencia han llevado a un deterioro de la crisis humanitaria de Haití. El desplazamiento se ha triplicado en el último año mientras las pandillas siguen sacudiendo al país caribeño, con casi 600.000 personas huyendo de las agresiones de esas bandas, informa la dependencia de la ONU encargada de la ayuda de emergencia.
Los equipos de ayuda de la ONU advierten que los suministros vitales de cloro, esenciales para purificar el agua, se están agotando. Mientras tanto, las órdenes de evacuación provocan la disminución del suministro de agua en las zonas afectadas, y obligan a la gente a huir a una zona “cada vez más reducida, superpoblada y contaminada”.
La preocupación de salud pública crece al incrementarse los brotes de mpox entre los niños y adolescentes, mientras las comunidades se enfrentan a otras crisis en curso. La agencia para la niñez alerta de que la nueva cepa del virus es una grave amenaza para los niños e insta a invertir en el fortalecimiento de los sistemas de salud, la continuidad de los servicios esenciales y los programas para el bienestar general de los menores de edad.
El enviado de la ONU para la paz en la región alerta nuevamente del alto riesgo de una conflagración que implique a millones más de personas, y conmina a aliviar el sufrimiento humano con un alto el fuego inmediato y la liberación de los rehenes, así como a restablecer un marco político que ponga fin al conflicto con la resolución de dos Estados.
En una visita a Samoa, el titular de la ONU contrapone la enorme determinación de la población de la isla para luchar contra los efectos del aumento del nivel del mar y los ciclones con la falta de recursos para adaptarse a esos fenómenos, y urge a otorgar un financiamiento justo a los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo.
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