Uno de cada cuatro partidos se disputará bajo niveles de calor peligrosos, los jugadores correrán menos y dosificarán el esfuerzo, y para 2050 catorce de las dieciséis sedes podrían ser inseguras sin medidas de adaptación. "No es casualidad. Es el cambio climático", sentencia Simon Stiell, secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático.
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