Este mes, en el que se celebra el Día Mundial del Refugiado, queremos revisar contigo el número de personas desplazadas y refugiadas que hay en el mundo.
A día de hoy más de 117 millones de personas que han sido desplazadas de sus hogares, 31 millones de ellas clasificadas como refugiadas -que han buscado protección en otro país- según datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) de junio del año pasado.
Algunos de los países más ricos del mundo están abandonando sus obligaciones legales internacionales y sus compromisos para proteger a los refugiados y solicitantes de asilo.
Muchos gobiernos criminalizan ahora la migración, convirtiendo a los refugiados en chivos expiatorios y cerrando sus países, sus fronteras, a los solicitantes de asilo.
Las personas que buscan seguridad son tratadas como criminales, al igual que las personas y organizaciones que brindan ayuda humanitaria para salvar vidas.
Las cifras ahogan. Y este mensaje nos ayuda a gritar lo que no debería ser callado: ¡buscar refugio no es un crimen!
En la primera imagen, el personal de MSF visita un punto de abastecimiento de agua en el campamento de desplazados internos de Nimcoley, en Baidoa, región de Bay. Nimcoley es uno de los 17 campamentos de desplazados internos a los que MSF presta apoyo mediante el suministro de agua en camiones cisterna para mejorar el acceso al agua potable de las comunidades desplazadas.
Aproximadamente 3,3 millones de personas están desplazadas dentro de Somalia debido a la sequía y al conflicto, y más de 50.000 han cruzado hacia Etiopía en busca de agua y asistencia, según ACNUR. Los asentamientos de desplazados alrededor de Baidoa y Galkayo se están llenando rápidamente; los precios del agua han aumentado más allá de lo que la mayoría de las familias puede pagar. También aumenta el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua debido al elevado número de personas que utilizan las mismas fuentes limitadas —y en ocasiones inseguras— de agua.
En la segunda imagen, las familias se agolpan en la sala de espera del Hospital Ameth Bek, que cuenta con el apoyo de Médicos Sin Fronteras, uno de los pocos centros sanitarios en funcionamiento en una región abrumada por los desplazamientos y la violencia recurrente.
Más de una década después de obtener la independencia, la nación más joven del mundo sigue enfrentándose a crisis que se superponen, como el conflicto abierto, la violencia, la inseguridad y el acceso limitado a la atención sanitaria. Desde hace casi tres años, la guerra en el vecino Sudán ha desencadenado otra emergencia más, obligando a cientos de miles de personas a huir a través de la frontera hacia un país que no está preparado para absorber tal afluencia.
Nada, ni un muro, ni un océano, detendrá a las personas que simplemente intentan sobrevivir.
Lo sabemos bien. Necesitan nuestra ayuda. También la tuya.
Conocer, concienciar, profundizar y compartir es el primer paso para cambiar las cosas.
Durante el mes de junio, incluiremos una bolsa en tu pack de bienvenida para que nos ayudes a difundir este mensaje tan fundamental y hacer visible una realidad que tantos quieren invisibilizar.
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