martes, 7 de julio de 2026

[Líbano] Imagina que tu barrio ha sido bombardeado y no sabes cuándo podrás volver

 

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Médicos Sin Fronteras
Hola:

Soy Aitor Zabalgogeazkoa, coordinador de emergencias de Médicos Sin Fronteras, y quiero contarte el trabajo que estamos llevando a cabo en Líbano, donde la guerra en el sur del país está dejando pueblos irreconocibles e inhabitables.

Nuestros equipos llevaban años trabajando en Líbano y siendo testigos de importantes necesidades médico-humanitarias a consecuencia de la guerra de 2024. La que empezó el pasado mes de marzo no hace más que añadir sal a la herida. Al menos 2.800 personas han muerto, miles han resultado heridas* y más de un millón se han visto obligadas a abandonar sus hogares en cuestión de días tras los ataques y bombardeos israelíes.

Las familias han buscado cobijo en escuelas, edificios abandonados, coches o incluso en las calles. La realidad es especialmente desesperada para las personas mayores que no han podido o no han querido huir. También para quienes seguían tratamiento para la hipertensión, la diabetes o la epilepsia y ya no lo reciben. Las mujeres embarazadas tienen ahora más dificultades para recibir atención médica, igual que las personas que ya huían de otros conflictos como el de Siria o Palestina. Debido al hacinamiento y a la falta de agua potable y saneamiento en estos refugios, niños y niñas contraen infecciones respiratorias y enfermedades de la piel. 
Adam (seudónimo) tiene 12 años y padece epilepsia y discapacidad auditiva
Líbano, Anout, 2026. Adam (seudónimo) tiene 12 años y padece epilepsia y discapacidad auditiva. Hace tres años, Adam empezó a tener problemas en clase. No oía bien a sus profesores y, poco a poco, fue perdiendo audición. El personal médico le diagnosticó una discapacidad auditiva que requería un audífono y medicación. A causa de la guerra, ha tenido que volver a huir con su familia a Anout, donde ya estuvieron desplazados en 2024. Su padre tiene que elegir ahora entre mantener el tratamiento de Adam o cubrir las necesidades más básicas de toda la familia.  © Emin Ozmen/Magnum Photos
Por todo ello, hemos aumentado nuestra presencia y apoyo en los hospitales que aún siguen abiertos y que se enfrentan a crecientes necesidades de traumatología y emergencias. Los ataques también han matado o herido a decenas de trabajadores sanitarios, de servicios de rescate y de protección civil. Al menos 45 hospitales y centros sanitarios han cerrado o solo prestan servicios esenciales porque el personal se ha visto obligado a huir.

A las familias que están viviendo en refugios improvisados les estamos llevando productos de higiene y útiles básicos como colchones o mantas, instalando duchas, inodoros y depósitos de agua potable y suministrando millones de litros de agua mediante camiones cisterna.

Y, para poder llegar al mayor número de personas posible ya hemos puesto en marcha, gracias a los socios y socias de MSF, 25 clínicas móviles que ofrecen asistencia médica en refugios, asentamientos precarios y zonas afectadas por la guerra. Allí estamos proporcionando atención primaria, servicios de salud sexual y reproductiva, y apoyo en salud mental; y derivando a hospitales a pacientes que necesitan una atención más especializada. 

Nos hemos encontrado a cientos de personas en condiciones de vida durísimas tras haberlo perdido todo a causa de la violencia. Cuando hablamos con la gente, la ansiedad y el miedo son patentes. 

Mientras escribo estas líneas, en Líbano ya hemos distribuido más de 37,4 millones de litros de agua, realizado 35.000 consultas médicas, dando servicios de salud mental a 26.000 personas o realizado el mayor envío aéreo de nuestra historia, con 37 toneladas de medicamentos esenciales y material médico**. 
Aitor Zabalgogeazkoa
Aitor Zabalgogeazkoa
Coordinador de emergencias
 

Cada nueva persona que decide apoyar nuestro trabajo nos ayuda a responder con rapidez cuando estalla una emergencia como esta y a seguir atendiendo a quienes más lo necesitan mientras dure la crisis.

Gracias a nuestros socios y socias podemos mantener en funcionamiento clínicas móviles, apoyar hospitales, distribuir agua potable, medicamentos esenciales y material de primera necesidad, y estar al lado de las personas que lo han perdido todo.

Para seguir llevando asistencia médica a países de Oriente Próximo como Líbano, Palestina o Yemen, te necesitamos.


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