Viviendas, escuelas, sistemas de agua, transporte público y hasta almacenes con suministros humanitarios han resultado dañados en los últimos ataques. Naciones Unidas recuerda que el derecho internacional humanitario exige tomar todas las precauciones necesarias para proteger a la población y la infraestructura civil.
Durante milenios, el Mediterráneo ha conectado pueblos, culturas y economías. Hoy, el mar que sirvió de escenario a las aventuras de Ulises se enfrenta a sus propios “monstruos”: contaminación, calentamiento, pérdida de biodiversidad y una creciente presión sobre ecosistemas de los que dependen millones de personas.
El impacto de El Niño no termina cuando cesan las lluvias o las sequías. Sus efectos pueden prolongarse durante meses al reducir cosechas, encarecer los alimentos y debilitar los medios de vida de familias que ya afrontan pobreza, conflictos y crisis económicas.
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