Las emergencias no avisan. En unos segundos, lo que era nuestro hogar puede reducirse a escombros o unos síntomas, como fiebre alta y diarrea, pueden convertirse en una enfermedad que se propaga muy rápidamente. Lo hemos visto este verano con los terremotos de Venezuela y Colombia o la epidemia de ébola en República Democrática del Congo.
Estas emergencias afectan a decenas de miles de personas que no pueden esperar. Por ello, tenemos que poder reaccionar muy rápido, incluso antes de que lleguen las donaciones.
Nuestro Fondo de Emergencias nos permite enviar equipos médicos y material especializado en las primeras 24 horas.
Trabajamos a contrarreloj en lugares donde los sistemas de salud están colapsados o simplemente no existen. En todos estos contextos, hay algo que se repite: no hay margen para la espera.
Llegar a tiempo cada vez es más difícil. Los conflictos armados se multiplican, la ayuda internacional se reduce y los sistemas de salud colapsan. En demasiados lugares, faltan antibióticos, anestesia, material quirúrgico o personal médico. Y cuando eso ocurre, no podemos responder con la rapidez que las emergencias exigen y se pierden segundos vitales.
Por eso, tu apoyo es esencial. Te necesitamos para poder seguir llegando a tiempo. Tu colaboración se transformará en cirugías, partos atendidos, antibióticos, anestesia, vacunas y manos expertas.
Estemos donde estemos, tu colaboración nos permite responder mejor, más rápido y con más capacidad. Colabora ahora con nuestro Fondo de Emergencias para poder actuar en epidemias, conflictos y catástrofes naturales.
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