El máximo responsable de ayuda de la ONU en ese país hace en un llamamiento para reanudar el diálogo e insiste en que el conflicto amenaza la estabilidad de toda la región. La agencia sanitaria alerta sobre la destrucción de 90 campos de desplazados que albergaban a casi 250.000 personas.
Unas 80.000 personas en el noreste de Colombia están sufriendo las devastadoras consecuencias del conflicto armado que se intensificó abruptamente el 15 de enero de este año. Atrapados en el fuego cruzado entre grupos armados, miles se han visto obligados a huir con lo puesto y otros siguen confinados en sus casas.
El elevado número de crisis sanitarias en la región oriental y meridional aumenta los riesgos que corren los niños, al ser los más vulnerables a los efectos físicos y psicológicos de estos brotes. Durante las emergencias de salud pública, las mujeres y las niñas suelen correr un mayor riesgo de sufrir abusos sexuales, violencia y explotación debido a la separación familiar.