Estamos muy felices de contarte que hoy estrenamos el tercer y último episodio de ‘Una y otra vez’, la serie documental de tres capítulos de unos 10 minutos cada uno, en la que contamos cómo se vive un ataque contra la población civil y la misión médica en contextos de conflicto.
Esta serie documental pone de manifiesto cómo una y otra vez se atacan nuestros hospitales, nuestras ambulancias y, una y otra vez, estos ataques quedan impunes. ‘Una y otra vez’ se enmarca bajo la campaña de denuncia Nuestra Línea Roja, en la que pedimos protección para infraestructuras médicas, personal sanitario y pacientes mientras transcurra una guerra.
Nuestra línea roja es la de la humanidad, ¿y la tuya? Une tu firma a la de miles de personas por la protección de la población civil y del personal médico ahora.
En el primer episodio, recordamos el ataque más mortífero que hemos sufrido y que tuvo lugar el 3 de octubre de 2015 en nuestro hospital de traumatología en Kunduz (Afganistán). Lo hacemos de la mano de Faizullah Alokozai, compañero superviviente de este ataque. Diez años después lo recuerda como si fuera ayer.
El segundo episodio narra el después de un ataque como este: qué sucede con las personas que lo sufren. Nos lo cuenta un paciente yemení, víctima de un fuego cruzado. Y es que estos ataques tienen un efecto dominó de consecuencias a corto, medio y largo plazo. Todas ellas dolorosas y costosas. ¿Cómo se sigue adelante? ¿Cómo se reconstruye un hospital en ruinas? ¿O cómo puede alguien reponerse del asesinato de compañeras y compañeros?
En la última década, estos ataques no han hecho más que aumentar y, como contamos en el episodio tres, quedan impunes. Hoy, lo podemos ver claramente en lugares como Gaza y Sudán. Nuestro compañero Mohamed Abu Mughaisib, coordinador médico en Gaza, asegura en este capítulo que el alma de la gente ha sido destrozada.
Con esta serie documental pretendemos ofrecer un espacio de reflexión sobre la deriva de las guerras y el sistemático incumplimiento del derecho internacional humanitario: un ataque intencionado contra una estructura médica que no ha perdido su neutralidad es un crimen de guerra. Y estos ataques no se pueden normalizar.
Mientras el mundo mira hacia otros lugares,en Sudán se está viviendouna de las crisis humanitarias más graves y silenciosas de nuestra época. Más de 260.000 personas permanecen atrapadassin acceso a alimentos, agua ni atención médica y la mitad son niños y niñas, según la ONU.
Millones de familias han huido una y otra vez sin encontrar un lugar seguro. A mediados de 2025,más de 13 millones de personassudanesas seguían desplazadas de manera forzosa; 10 millones, dentro del propio país, según ACNUR.
Detrás de estas cifras, hay realidades estremecedoras: violencia extrema, ejecuciones, torturas, hambruna y el uso de la violencia sexual como arma de guerra. Muchos niños y niñas son víctimas de matrimonios forzados o reclutamiento.
Pese a la magnitud del desplazamiento y la gravedad de esta crisis, el conflicto de Sudánno recibe apenas atención mediática. Tampoco tienen garantizadas vías legales ni seguras,y se les exigen visados de tránsitoque impiden que puedan buscar protección.
En CEAR creemos que no podemos —ni debemos— dejar de hablar de Sudán. Detrás de cada cifra hay familias separadas, niños y niñas que crecen entre el miedo y la escasez, y personas que sobreviven a diario sin ningún tipo de protección.
No podemos permitir que esta crisis quede en el olvido
El corresponsal de Noticias ONU en Gaza ha recogido testimonios, con motivo del Día Mundial de la Infancia, que revelan el profundo trauma que han dejado dos años de guerra en los niños.
Gracias al liderazgo local, un centro educativo del municipio brasileño de Barcarena ha sido construido atendiendo a las necesidades de la adaptación climática: está hecho con mampostería resistente a inundaciones y erosión, techado que modera el calor extremo, sistemas de energía solar e internet satelital. Sus alumnos reciben educación sobre desastres y gestión ambiental.
Una empresa indígena que cultiva y exporta cacao de manera sostenible ofrece un ejemplo de cómo la economía y el negocio son posibles sin destruir el medioambiente. El beneficio es para toda la comunidad.
Lo que antes se consideraba un vehículo de empoderamiento se ha convertido, para millones de mujeres y niñas, en una fuente de temor. Menos del 40% de los países cuentan con leyes que abordan el acoso cibernético.
Casi una de cada tres mujeres en el mundo ha sido víctima de violencia física o sexual alguna vez en su vida. Un 16% de las adolescentes la han sufrido en el último año. Los fondos destinados a combatir esta “emergencia de salud pública mundial” no llegan al 0,2% de la ayuda al desarrollo.
El 45% de los 8200 millones de personas en el planeta viven en ciudades, según un nuevo informe de la ONU que subraya el papel fundamental de la urbanización en lograr el desarrollo sostenible y la resiliencia climática. Para 2050, se proyecta que dos tercios del crecimiento global ocurrirán en ciudades.
La región enfrenta riesgos y oportunidades ante la nueva política proteccionista de Estados Unidos, dice la comisión económica para América Latina, que recomienda a los países latinoamericanos profundizar su comercio con socios como China o la Unión Europea, y aboga por una mayor integración regional.