El Secretario General de las Naciones Unidas anunció hoy la celebración de una reunión ministerial de alto nivel sobre la situación humanitaria en Afganistán que se celebrará el próximo 13 de septiembre en la sede de la ONU en Ginebra. El país se enfrenta a una triple amenaza: un conflicto de larga duración, una grave sequía y los efectos de la pandemia de la COVID-19.
El organismo para los refugiados pide al mundo que no permita que la situación se convierta en una catástrofe y llama a los países vecinos a no cerrar sus fronteras. Por otra parte, un grupo de expertos en derechos humanos insta a proteger a los periodistas afganos que temen por sus vidas.
Las restricciones a la circulación y los cierres provocados por la COVID-19 provocaron un drástico pero efímero descenso de las principales emisiones contaminantes atmosféricas en 2020, especialmente en las zonas urbanas, aunque esta disminución no fue homogénea en todas las regiones ni en todos los tipos de sustancias contaminantes, dice la agencia meteorológica de la ONU.
Tras la caída del 7% del PIB regional en 2020, el organismo para la alimentación y la agricultura insta a reconstruir mejor y aboga por digitalizar la agricultura.
El terremoto que azotó al país caribeño dejó a miles de familias sin acceso a agua potable y saneamiento. La agencia para la infancia advierte que los niños haitianos están cada vez más amenazados por infecciones respiratorias agudas, enfermedades diarreicas, cólera y malaria.
La agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR, advierte que se puede producir una crisis humanitaria "muy, muy grave" en Afganistán si no llega ayuda. Unos 540.000 niños y niñas afectados por el terremoto de agosto en el suroeste de Haití se enfrentan ahora a la posible reaparición de enfermedades transmitidas por el agua. La calidad del aire mejoró brevemente durante los confinamientos por el COVID-19.
No hay comentarios:
Publicar un comentario