Nuestra situación no es perfecta. El ascenso de gobiernos totalitarios y reaccionarios en Europa está produciendo un claro retroceso en los derechos humanos LGTBIQ+.
Pero además, si nos llamáramos Omar, viviéramos en Irak y besáramos a Hassan, nos condenarían de diez a quince años de prisión.
Si nos llamáramos Agnieska, fuéramos de Rusia, y amáramos a Olga, nos enfrentaríamos a otras duras responsabilidades penales.
Si nos llamáramos Alexandra, viviéramos en Honduras y fuéramos personas trans, podríamos ser torturadas y brutalmente asesinadas.
En 64 países, ser LGTBIQ+ sigue siendo un crimen.
Ayúdales. Ayúdanos. Para que puedan ser libres.
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