A veces, la violencia no se ve. Se disfraza de juego, de cariño, de amor. Una mordida, un empujón, un “si no haces esto es porque no me quieres”.
En Táchira, al occidente de Venezuela, muchas adolescentes crecen con esos mensajes. Sin información, sin apoyo, sin espacios donde puedan hablar libremente de su cuerpo, sus relaciones y sus derechos.
Hoy queremos compartirte la historia de Deiberlin, una joven de 17 años que, tras participar en uno de nuestros talleres, aprendió a reconocer la violencia detrás de esos “mitos del amor”.
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