Soy Yolla Marwani, trabajo como psicóloga con Médicos Sin Fronteras en Líbano y con estas líneas recojo el testigo de mi compañero Pablo Álvarez, pediatra de urgencias en Sudán, que te escribió hace unas semanas contándote su trabajo. Hoy me gustaría explicarte el mío.
Antes de la escalada del conflicto en Oriente Próximo, muchas personas en Líbano ya vivían en condiciones muy difíciles debido a una grave crisis económica y al miedo constante a los ataques. Ahora, su situación ha empeorado aún más porque, a pesar del alto el fuego anunciado el 17 de abril, las fuerzas israelíes continúan realizando ataques aéreos a diario. Por eso, hemos reforzado nuestra respuesta con 25 clínicas móviles*, que recorren el país proporcionando atención médico-humanitaria a personas desplazadas, y apoyamos varios hospitales y centros de atención primaria.
Las imágenes están tomadas en el refugio de Azarieh, en el centro de Beirut. Aquí, donde trabajo junto al resto del equipo de emergencia, además de atención médica y distribución de artículos esenciales como mantas, colchones o agua potable, ofrecemos algo que también es muy urgente: apoyo psicológico a las personas desplazadas por los bombardeos israelíes y las órdenes de evacuación.
Parte de este trabajo consiste en organizar juegos y otras actividades con los niños, niñas y adolescentes que crecen aquí bajo una amenaza constante. Yo misma estoy desplazada y soy madre, por lo que sé muy bien por lo que están pasando estas familias.
Los niños y niñas tienen muchas dificultades para expresar el miedo, el dolor y la añoranza, especialmente en entornos en los que las personas adultas están desbordadas y centradas en la supervivencia diaria.
En ellos, los sentimientos y las experiencias que no comprenden del todo suelen manifestarse de forma indirecta, en la manera en que juegan o se comportan, o en las imágenes que dibujan, más que a través del lenguaje. De modo que dichas actividades les permiten expresar aquello que aún no pueden nombrar, y alivian parte del estrés y el miedo que les provoca la guerra.
Por eso te pido tu colaboración. Con ella, los niños, niñas y adolescentes que viven en países afectados por conflictos armados podrán recibir la atención médica gratuita y de calidad que necesitan.
Tu ayuda se convertirá, por ejemplo, en vacunas, en tratamientos contra la desnutrición y en apoyo para paliar esos efectos devastadores en su salud mental. Contigo, podremos darles un poco de seguridad y esperanza de vida en medio de la violencia.
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