El mes de mayo es un mes señalado para las madres del mundo y queremos aprovechar para darles las gracias por ser el motor que mueve el mundo, por cuidar, por proteger y por dar vida.
Hoy, 5 de mayo, celebramos el Día Internacional de la Matrona, una figura fundamental que presta apoyo a mujeres, recién nacidos y sus familias mediante servicios esenciales de salud sexual, reproductiva, materna y neonatal.
Las matronas son esenciales para reducir la mortalidad materna y neonatal, prevenir y resolver emergencias obstétricas, pero también indispensables en la respuesta a emergencias humanitarias.
Y es que cada dos minutos, una mujer muere por complicaciones del embarazo o el parto. La mayoría de estas muertes podrían evitarse con acceso a atención obstétrica oportuna y de calidad.
Cuando el personal de matronería está integrado en los sistemas de salud, podría prevenir más de 1 de cada 5 muertes maternas, mortinatos y muertes neonatales, según la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, estas muertes, a menudo evitables, no se distribuyen de manera uniforme en el mundo. Casi 2 de cada 3 muertes maternas -las debidas a complicaciones del embarazo o el parto, hasta 42 días después de finalizar el embarazo- y las consecuencias de estas pérdidas se concentran en países afectados por conflictos o considerados frágiles.
Las mujeres embarazadas se encuentran entre las personas más vulnerables en contextos de guerra, desplazamiento forzado, violencia extrema o desastres naturales. En países como Nigeria, República Centroafricana o Bangladesh, donde trabajamos, las dificultades para acceder a una atención médica que salve vidas son sorprendentemente similares, pese a la distancia entre continentes.
Hermina acaba de dar a luz en el hospital de Batangafo, en el norte de la República Centroafricana. “Caminé desde las cinco hasta las nueve de la mañana. Tuve que venir sola”, explica mientras acuna a su recién nacida. En esta región, algunas mujeres recorren hasta 100 kilómetros para recibir atención durante el embarazo o el parto.
Fiossona Alida, una paciente de la sala de espera de Bignola, sobrevivió gracias a Médicos Sin Fronteras. Estaba al borde de la muerte cuando la derivaron al hospital de Batangafo para una transfusión de sangre, donde recibió nueve bolsas en total. Ahora espera pacientemente el día del parto, sin dejar de recibir atención a través del sistema de Bignola. "Hay gente que menosprecia a las mujeres que acuden a Bignola. Para mí, lo que importa es mi salud. Necesito recuperar mis fuerzas, cueste lo que cueste . Creo que las mismas personas que se burlan de nosotras serían las primeras en decir que evito el hospital si me pasara algo. Sus miradas, sus opiniones, sus bromas no significan nada".
Historias como estas son solo algunos ejemplos de lo que se puede lograr gracias a las personas comprometidas que nos apoyan.
En Tanzania, Chad, Etiopía, Ucrania, Nigeria, República Democrática del Congo y tantos otros lugares del mundo, acompañamos a madres y futuras madres con atención médico-humanitaria que se traduce en partos seguros, cuidados neonatales, apoyo en emergencias y tratamiento cuando más se necesita.
En 2024, nuestros equipos asistieron 369.000 partos en todo el mundo —más de 1.000 cada día. Nuestra capacidad para atender a estas personas es posible gracias a personas como tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario