América Latina y el Caribe enfrentan fenómenos climáticos cada vez más extremos. La ONU pide apoyo urgente ante brote de ébola en RD Congo. Aumentala discriminación contra personas LGBTIQ+. Expertos instan a El Salvador a liberar a la defensora de derechos humanos Ruth López.
El miedo a las ratas se propaga por las tiendas de la Franja tras la destrucción sistemática que Israel ha llevado a cabo de las infraestructuras básicas de vivienda, alcantarillado y tratamiento de basuras.
Sin embargo, las soluciones para aliviar esa crisis no son sencillas, según la presidenta de la Asamblea General, Analena Baerbock, quien dijo que no basta con construir más viviendas, sino hacerlo acompañado de una planificación urbana sostenible.
Un informe de la Junta de Vigilancia de la Preparación Mundial advierte que la desconfianza, la fragmentación geopolítica y la falta de inversión están creando un terreno fértil para que el próximo brote sea aún más devastador que el COVID-19, con impactos sanitarios, económicos y políticos más graves y una capacidad de recuperación cada vez menor.
Un nuevo informe de Naciones Unidas advierte que el cambio climático está intensificando los fenómenos extremos en América Latina y el Caribe, donde el calor récord, las sequías prolongadas, las inundaciones y los ciclones tropicales más intensos están agravando riesgos interconectados para la salud, el agua, la agricultura y los medios de vida.
Nunca ha habido un ataque terrorista nuclear desde que surgió esta tecnología hace unos 80 años, lo que demuestra que los mecanismos puestos en marcha para evitarlo han funcionado. Sin embargo, aunque el riesgo es bajo, el impacto puede ser demasiado alto.
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