Soy Francisco Bartolomé, especialista en enfermedades tropicales en Médicos Sin Fronteras. Quiero contarte cómo estamos respondiendo, junto al Ministerio de Salud del país y las familias afectadas, al brote de la enfermedad de Ébola causado por el virus Bundibugyo en República Democrática del Congo. Un brote que es, a día de hoy, el que más rápido ha avanzado desde que hay registros*.
Responder a esta emergencia de salud es especialmente complejo. No existe una vacuna ni un tratamiento específico para este virus, y su diagnóstico requiere realizar pruebas en laboratorios especializados.
Además, la violencia persistente en la zona aumenta los desplazamientos de población, lo que dificulta el seguimiento de los casos y el acceso a las comunidades más remotas. Y a esto se suma que los servicios sanitarios están muy debilitados allí y que existen muchas otras emergencias de salud que también necesitan asistencia sanitaria, como la malaria, la desnutrición o la violencia sexual, entre otras. Así que la ayuda es hoy más vital que nunca.
Combatir el miedo a la enfermedad, generar confianza y ofrecer información clara a la población son también aspectos fundamentales a la hora de contener el brote. Porque, aunque actualmente el 48 % de las personas contagiadas fallece, recibir atención médica pronto hace aumentar las posibilidades de recuperación, al tiempo que ayuda a detectar nuevos casos y a cortar antes las cadenas de transmisión.
Para conseguirlo, llevamos a cabo campañas de sensibilización y adaptamos nuestra intervención a la cultura y tradiciones locales, especialmente a la hora de garantizar entierros dignos y seguros de las personas fallecidas.
Ahora mismo están funcionando nueve centros de tratamiento de pacientes con ébola y numerosas unidades de aislamiento y triaje, pero siguen apareciendo nuevos casos cada día. Para poder tener más recursos y llegar a las comunidades afectadas,te pido tu colaboración.
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