El primer ministro subraya que la respuesta a la crisis pasa por tres prioridades: restablecer la seguridad, garantizar la estabilidad y reactivar la economía. En este sentido, pidió apoyo internacional para fortalecer el despliegue de la fuerza multinacional encargada de apoyar al país frente a las bandas armadas.
"No podemos borrar la COVID-19 de nuestra memoria", advierte el presidente de la Asamblea General, Khalilur Rahman, mientras el doctor Tedros, encargado de velar por las políticas sanitarias mundiales, urge a los Estados a cerrar el PABS, "la última pieza del rompecabezas" que impide que el Acuerdo sobre Pandemias entre en vigor.
El país notifica más de 7700 casos confirmados y 3700 muertes, en un contexto marcado por el conflicto armado y los desplazamientos de la población. La agencia de migraciones advierte que la tasa de letalidad en los campamentos de desplazados internos alcanza el 81% e insiste en ampliar la vigilancia más allá de los hospitales y las fronteras oficiales.
Más de 117 millones de personas han sido obligadas a huir de sus hogares en un mundo donde los conflictos se multiplican y las salidas duraderas siguen siendo insuficientes. El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados pidió este viernes al Consejo de Seguridad que use su influencia para detener las guerras, proteger el derecho de asilo y evitar que millones de personas permanezcan desplazadas durante años o incluso generaciones.
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