Unos 900.000 palestinos padecen inseguridad alimentaria en ese territorio palestino ocupado, mientras Gaza afronta el deterioro de sus sistemas de agua y saneamiento ante la llegada del invierno.
Pero la cruda realidad en este momento es que, pese a los esfuerzos de la agencia de la ONU para la salud, la falta de financiación por parte de los países donantes y la guerra siguen provocando que continúen algunas cadenas de transmisión del virus continúen siendo desconocidas, lo que mantiene la alerta por el riesgo de desbordamiento de la epidemia, incluso más allá de las fronteras del país africano.
Los desastres no afectan a todas las personas por igual. La destrucción de servicios básicos y comunicaciones puede profundizar desigualdades existentes y aumentar los riesgos de violencia de género, explotación y trata, además de dificultar el acceso a ayuda y protección.
Advirtieron que Washington está matando unilateralmente a personas sin base jurídica ni un proceso legal y recordaron que el derecho internacional no permite a los gobiernos matar a presuntos delincuentes simplemente por encontrarse en el mar, del mismo modo que la policía no puede ejecutar sumariamente a personas en las calles.
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