La semana pasada te contábamos como el bloqueo total a Gaza estaba llevando a la población al borde de la hambruna.
Hoy tenemos que seguir hablando de Gaza. Porque la situación, en apenas una semana, se ha vuelto aún más insostenible e inhumana.
Israel lanzó una nueva gran ofensiva con la intención de “tomar toda Gaza”. Desde entonces, los bombardeos no han parado. Por la noche, son aún más intensos. Se han alcanzado objetivos civiles, hospitales y campos de refugiados. Más de 500 personas han muerto en solo una semana.
Pese a las condenas internacionales, la violencia continúa.
La ayuda apenas entra: el lunes entraron por primera vez en dos meses nueve camiones de la ONU. Una gota en un océano de necesidades. Hoy han entrado más de un centenar, aunque las cifras siguen estando muy por debajo de las de antes de esta ofensiva. Y con importantes dificultades logísticas y de seguridad para repartirla.
Nuestros equipos también están sufriendo el impacto. De momento, hemos tenido que suspender actividades en algunas zonas, evacuar viviendas y activar planes de contingencia para poder reorganizarnos y seguir atendiendo a la población.
Porque es ahora cuando más falta hace estar.
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