El éxodo masivo comenzó hace ocho años. Más de un millón de rohinyá, una minoría musulmana de Myanmar, se encuentra viviendo como desplazados en Tailandia. La medida no solo ayudará a los refugiados a mantenerse a sí mismos, sino que también beneficiaría a las economías locales y reforzaría el crecimiento a largo plazo de Tailandia.
Las personas en los países menos desarrollados tienen el doble de probabilidades que otras de carecer de acceso a agua potable y saneamiento básico. Las poblaciones rurales, los niños, las minorías étnicas e indígenas están en primera línea. En muchos países, la recolección de agua sigue siendo una tarea de la mujer.
La dependencia que vela por los derechos humanos afirma que el asalto del lunes al hospital Nasser, que mató al menos a 20 personas, incluidos cinco periodistas, debería empujar al mundo a actuar y a exigir la rendición de cuentas por parte de Israel. En tanto, las agencias humanitarias siguen sonando la alarma por la denegación a la entrada de alimentos y ayuda vital a gran escala pese a la hambruna.
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