Hace un año comenzamos en el barro.
Con las botas hundidas, las manos mojadas y el corazón encogido.
Hace un año, el agua lo cambió todo.
En aquellos días, nadie preguntaba de dónde eras ni a qué venías. Solo importaba arrimar el hombro. Vecinas, desconocidas, bomberos, asociaciones, comercios, jóvenes, mayores… La solidaridad fue abrumadora. Miles de personas sosteniéndose unas a otras.
Y entre ellas, también estábamos nosotras: las personas de Médicos del Mundo, voluntarias, voluntarios y personal sanitario, que se lanzó al barro para cuidar,
Ese espíritu colaborativo sigue vivo hoy, recordándonos que cuando nos unimos, somos más fuertes.
Hoy, un año después, el barro ya no está… pero algo dentro de nosotras cambió para siempre. Seguimos siendo ese hombro más entre muchos, para acompañar, sostener y seguir levantándonos juntas.
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