1. La primera: los recortes masivos en la ayuda internacional
Desde hace justo un año, Estados Unidos y otros países donantes como Canadá y varios países europeos están reduciendo servicios esenciales en muchos lugares del mundo. Menos vacunas, menos tratamientos, menos atención sanitaria. Y eso significa, directamente, menos salud global. MSF podemos seguir atendiendo gracias a nuestra independencia, pero no podemos trabajar solos. Si otras organizaciones dejan de tener financiación, no podremos cubrirlo todo.
2. La segunda: la mortalidad materna
En lo que lees este email, una mujer habrá muerto por causas relacionadas con el embarazo o el parto. Sí, una cada dos minutos. Y lo más duro es que la mayoría de estas muertes se podrían evitar. Las complicaciones se pueden tratar, pero muchas mujeres, sobre todo en contextos de crisis o de discriminación, no tienen acceso a atención médica básica. Ninguna mujer debería morir dando vida. Cada muerte materna importa.
3. Y la tercera: los ataques contra la asistencia médica en los conflictos armados
Han alcanzado niveles sin precedentes. Cada vez más, son los propios Estados quienes los cometen y quienes construyen discursos para justificarlos. El año pasado perdimos a 15 compañeros y compañeras y sufrimos numerosos ataques. El personal sanitario y los pacientes nunca, nunca, deben ser un objetivo.
Ojalá uno de tus propósitos este año sea apoyarnos. Porque la situación humanitaria necesita organizaciones independientes, comprometidas y profundamente humanas.
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