El servicio de la ONU para las actividades relativas a las minas llevaba unos diez años trabajando en Gaza. Antes del 7 de octubre, su misión estaba por terminar, y ya casi habían desactivado todas las bombas enterradas a gran profundidad de las que tenían noticia. Ahora, su responsable dice que tardarán años en retirar la munición que ha caído en el enclave durante los últimos seis meses.
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