Con el aliento aún contenido por la esperanza de un alto el fuego en Gaza, la semana nos ha dejado una serie de noticias que nos dan esperanza, algunas porque nos muestran lo mejor del lado humano, como el de la primera mujer cirujana palestina en la Franja, cuyo compromiso en salvar vidas no ha cambiado, aunque ya no lo haga desde la mesa de operaciones. O el de una funcionaria penitenciaria que lucha por la dignidad en las cárceles congoleñas. Otras noticias nos enseñan que desde la economía se puede combatir el cambio climático, ya que el sol y el viento han superado al carbón a la hora de cubrir todo el aumento de la demanda en el primer trimestre de este año, o porque los países en desarrollo no han retrocido ante los aranceles y han seguido buscando nuevos caminos para el comercio a través de la cooperación Sur-Sur. Lamentablemente, también ha habido malas noticias, como los recortes de las misiones de paz tras los impagos de Estados Unidos o la huida de más de 20.000 personas ante el resurgimiento de los combates en el norte de Mozambique. También supimos de la mala situación de los profesionales de la salud en Europa debido a los malos tratos y la falta de recursos. Y mientras nos enteramos que el Premio Nobel de la Paz de este año fue para la venezolana María Corina Machado, otra Premio Nobel de la Paz, María Ressa, nos dejó una advertencia: La inteligencia artificial experimenta con nosotros. |
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